Chibchacum, las iras del patrono de Bacatá

Chibchacum, las iras del patrono de Bacatá

Cuenta la historia que entre los Chibchas existió el mito del dios Chibchacum, protector del cacicazgo del Zipa en Bacatá. Chibcahcum significa "Báculo de los Chibchas" (Chum: b{aculo). Era el dios de los comerciantes, labradores y en general de los sectores populares del cacicazgo, y el protector del pueblo de Bacatá.

Algunas personas dicen que Huitaca, en plan de venganza contra Bochica, difundió malas enseñanzas a los Chibchas y, en especial, predicó la bondad de la vida alegre, la rebeldía y las liviandades. Las ofensas que hicieron los indígenas a sus dioses también ofendieron a Chibchacum, su protector, quien resolvió castigarlos con un espantoso diluvio que inundó la Sabana.

Indignado Chibchacum, trató  de castigarlos inundándoles las tierras, para lo cual crió o trajo de otras partes los dos ríos: Sopó y Tibitóc, crecieron tanto las aguas del valle que fue imposible contenerlas,  haciendo que las esperanzas se fueran. Ya no podían vivir allí, todos sus cultivos se perdieron y muchos de sus animales murieron.

Los Muiscas de la Sabana de Bogotá pidieron entonces a Bochica protección contra la maldición de Chibchacum, ofreciéndole en su templo clamores, sacrificios y ayunos. Bochica resolvió ayudarles y por ello, una tarde, adorando el sol en el aire, se escuchó un ruido en Bacatá, y se hizo un arco gigante natural, en cuya columna se apareció el demonio en figura de hombre representando a Bochica con una vara de oro en la mano. Llamó a gritos desde allí a los caciques principales del lugar para que acudieran con rapidez con todos sus súbditos.

Les dijo desde lo alto:  "he oído sus ruegos, y condolido de ellos y de la razón que tienen en las quejas que dan de Chibchacum, me ha parecido venir a darles favor en reconocerme: me doy por satisfecho en lo bien que me sirven, y apuraré en remediar la necesidad en la que están. Tanto toca mi providencia, y así, auque no calmaré los dos ríos, porque en algún tiempo de sequedad los habrán de necesitar. Abriré una sierra por donde salgan as aguas y queden libres vuestras tierras".

Bochica arrojó la vara de oro hacia el Tequendama y abrió las piedras por donde ahora pasa el río y forma el Salto del Tequendama. Así se desinundaron las tierras de la Sabana de Bogotá y se pudieron sembrar de nuevo.

Chibchacum recibió castigo del dios Bochica, quien se indignó con el modo de proceder del protector del cacicazgo de los Zipas. Chibchacum fue condenado eternamente a cargar la tierra sobre sus hombros, la cual se encontraba antes sustentada sobre cuatro guayacanes.

Los Muiscas creían que todos los movimientos sísmicos de la tierra, tanto los terremotos, se debían al dios Chibchacum, quien cuando se cansaba de llevar la tierra en un hombro, la pasaba al otro. Por ello Chibchacum era considerado como el dios de los terremotos y además, el protector de los mercaderes y de los campesinos, quienes les hacían ofrendas en oro.

El mito de Chibchacum presenta algunas semejanzas con el mito griego de Atlas, el gigante hijo de Cimene y Japeto, quien tomó parte en la guerra de los gigantes contra los dioses. Los gigantes fueron vencidos, recibiendo por ello los castigos de Zeus, quien condenó al gigante Atlas a sostener la bóveda celeste sobre sus hombros. Por ello, al dios protector de Bacatá también se le llama "el Atlas Chibcha".

Siguenos en nuestras redes sociales